Terapia individual adulto

También hay situaciones que nos cuesta gestionar, emociones que nos hacen sufrir demasiado y conflictos que nos afectan e impiden desarrollar con normalidad nuestro día a día.
Mi objetivo como psicóloga es ayudarte a observar esas piedras de tu mochila, descargar las que no nos sirvan y aceptar las que no podamos desechar. De este modo, podrás avanzar en tu camino de forma más ligera y coherente con lo que realmente quieres. Mi función es estar a tu lado para sostenerte y ayudarte en lo que necesites hasta que consigas de nuevo caminar sin mí.
Terapia para cada etapa de la vida adulta
En la vida adulta, nos encontramos con distintas etapas generacionales, cuyo contexto socioeconómico, momento vital e incluso el lenguaje y expresión emocional varían significativamente. Debido a estas variaciones, es crucial que la terapia se ajuste a cada situación, con un plan de tratamiento personalizado para cada caso.
Adultos jóvenes (18-25)
La creación de un espacio sin juicios, de máxima confianza y muy adaptada a la persona es fundamental en esta etapa.
Despidiendo la adolescencia, pero aún sin sentir esa adultez incipiente, aparecen dificultades asociadas a las relaciones interpersonales, miedos respecto al futuro laboral y crisis de angustia por los cambios vitales importantes que van aconteciendo.
Puede aparecer desánimo, ansiedad… quizá se abuse del móvil, de ciertas sustancias o de planes para evadirse de la realidad. Se pierden relaciones importantes de amistad o pareja, quizá se cambia de lugar de residencia o comenzamos nuestro primer trabajo, algo que puede resultar complicado. Está bien valorar si lo que ocurre es algo esperable dentro de esta etapa vital o si se necesita ayuda extra. Mi objetivo es ofrecerte un espacio seguro si crees que es lo mejor para ti.


Adultos (25-65)
Con frecuencia, en esta franja tan amplia de edad es cuando decidimos dar el paso de acudir a terapia psicológica por primera vez. Hemos dejado atrás nuestra adolescencia y entramos de lleno en la etapa adulta. Esto puede llegar a ser abrumador y quizá también algo decepcionante. Solemos darnos cuenta de la crudeza de la realidad y la lista de responsabilidades que nos encontramos aumenta considerablemente.
Además, es común sentir demasiada presión por cumplir con los estándares sociales que se espera de nosotros en relación al trabajo, vivienda, pareja, planes, etc. a medida que cumplimos años. También podemos sufrir duelos importantes, separaciones, dificultades con la crianza, despidos inesperados, soledad, cambios de roles que transforman nuestra vida de forma significativa, abuso de sustancias, conflictos familiares, enfermedades crónicas, insomnio… que podrán deteriorar nuestra salud mental de forma considerable.
Sigue siendo difícil acudir a terapia psicológica para muchos adultos y hay cierta tendencia a querer poder con todo. Por ello, quiero decirte que cuanto antes pongas el foco en ti, en tu bienestar psicológico y te dejes ayudar si lo necesitas, más posibilidades hay de sentirte mejor y de alcanzar una vida tranquila. ¿Nos ponemos en marcha? Aquí estaré si lo deseas.
Adultos mayores
(65 en adelante)
Mi experiencia con personas mayores de 65 años siempre ha sido muy enriquecedora. Existe agradecimiento y apertura a la ayuda que ofreces, ya que es algo que en su época ni se conocía ni se entendía.
La vejez va llegando a tu vida y no siempre es fácil aceptarlo. Al dejar tu profesión comienzas a tener mucho más tiempo libre y el desánimo puede aparecer al no tener esa realización laboral y personal. Por otro lado, tal vez estás cansada de llevar toda una vida cuidando de los demás o comienzan a ser más frecuentes las pérdidas de personas allegadas y la sensación de soledad puede atraparte.
Tu resiliencia y experiencia te han dado muchas herramientas para sobrellevar tu día a día, pero quizá hayas llegado un punto en el que necesites algo más. Me comprometo a acompañarte en esta etapa, adaptándome a tu ritmo y dándote un espacio único para ti.
